Práctica para sustituir la voz crítica

¿Cuántas veces te encuentras dándole vueltas a un tema una y otra vez? ¿Culpándote por algo que has hecho, que has dicho o que has dejado de hacer? ¿Criticándote y juzgándote duramente?

Nuestro diálogo interno puede ser muy perjudicial para nuestra autoestima. Por eso hoy te proponemos una práctica para poder gestionar ese diálogo interno tan negativo.

 

 

 

Transcripción de la práctica

El primer paso es hacerse consciente de esta voz crítica. Normalmente nos resulta más fácil identificar sentimientos que pensamientos. La voz crítica forma parte de nuestra vida y estamos tan acostumbrados a ella que no somos conscientes.

Por eso primero es más fácil identificar sentimientos negativos y después identificar los pensamientos negativos asociados.

Para realizar esta práctica,  nos vamos a sentar con la espalda recta, pies apoyados en el suelo.

Observamos unos instantes como se encuentra nuestro cuerpo y las sensaciones que tiene.

El contacto de nuestros pies en el suelo, la postura corporal, el contacto de la ropa con nuestra piel…

Vamos a realizar varias respiraciones profundas con atención para poder dejar pasar pensamientos y emociones previos.

Ahora vamos a identificar una situación reciente, de los últimos 6 meses en la que nos hayamos sentido mal.

Una vez identificada recomponemos la escena recordando los detalles de esa situación, las personas, los colores, lo que dijeron, lo que dijimos…de manera que podamos evocar la emoción de ese momento.

Una vez que podemos sentir esa emoción, le ponemos nombre, la etiquetamos, miedo, rabia, tristeza, pueden ser varias emociones…

Una vez que tenemos la situación y la emoción intentamos recordar que nos dijimos en ese momento, buscamos la voz crítica. Seguramente nos dijimos algo negativo, a lo mejor incluso nos insultamos…(soy muy torpe, no valgo para esto, soy un idiota…).

Es importante identificar de manera lo más fiable posible las palabras que utilizo esa voz crítica.  A menudo esa voz quiere ayudarnos pero con métodos equivocados.

Es importante identificar como se manifiesta esa voz, ya que el mensaje, el tono, las palabras son muy repetitivas y nos van a mostrar cuales son nuestros conflictos básicos.

Nos quedamos unos instantes identificando que es lo que dice nuestra voz crítica.

Ahora vamos a intentar responder a la voz critica con un tono compasivo.

Lo que habitualmente hacemos es negar la voz crítica.

Otra opción frecuente es responderle airadamente o increpar a la persona que creemos que nos ha transmitido esa visión del mundo.

Por ejemplo, parece que estoy oyendo a mi padre diciéndome esto.

La respuesta a la voz crítica debe surgir desde la compasión.

Sentimos como si nos estuviese hablando un amigo compasivo, que nos diría.

Por ejemplo, entiendo que te enfades porque lo has hecho mal, pero estás agotado, llevas meses de duro trabajo y no te ayuda nada criticarte, ahora debes descansar y recuperarte.

Podemos desarrollar una frase de este tipo basada en lo que nos diría un amigo compasivo, alguien que nos quiere bien, que no nos juzga.

Nos quedamos unos instantes elaborando esta voz compasiva, pensando en esta persona de referencia, este amigo compasivo que nos la dice.

Ahora vamos apoyarnos en el gesto compasivo para desarrollar esta sensación de afecto hacia nosotros mismos.

Una vez que hemos desarrollado esta voz compasiva que nos permite rebatir esa voz autocrítica, podemos evocar sentimientos de compasión hacia nosotros mismos para reforzar ese discurso.

Por ello debemos enfatizar con el cuerpo esa sensación de compasión.

Por eso nos ponemos con el gesto compasivo con el que nos sintamos más cómodo: puede ser abrazarse a uno mismo y acariciarse los brazos, acariciarse las piernas, acariciarse la mejilla, el pelo, la frente, cruzar los brazos y abrazarse…

Podemos mantenernos en este gesto un tiempo, sintiéndonos a gusto con nosotros mismos mientras nos repetimos lo que dice esta voz compasiva.

Intento saborear lo que me dice esta voz compasiva y hago el compromiso de que cuando vuelva a la vida diaria y vuelva a aparecer esta voz crítica pueda sustituirla por esta voz compasiva.

Cuando lo crea conveniente vuelvo la atención a la respiración, empiezo a mover el cuerpo lentamente y puedo abrir los ojos.

¿Qué te ha parecido? Espero que la hayas disfrutado.

Si te ha gustado recuerda compartir con tus amigos, es beneficio para todos  🙂

Gema y el equipo de CuidoDeMi te desean Salud y Éxito.

 

 

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Author: Gema Brun

De mente inquieta y desde siempre interesada en el estudio de las claves del comportamiento humano y el crecimiento personal, mi carrera profesional se desarrolla como Acompañante en Bioneuroemocion, estudios que he realizado en el Enric Corbera Institute. Además, durante los últimos años he cursado un posgrado en Coaching y PNL , he asistido a varios cursos de Mindfulness y Compasión y he realizado un Master en Inteligencia Emocional, ampliando de esta manera mis conocimientos en estos ámbitos. Mi principal motivación es acompañar a las personas en ese viaje al interior de sí mismas, a lo largo del cual podrán descubrir las claves emocionales que condicionan su vida, encontrar las herramientas y recursos para transcender esa información y conseguir un cambio de paradigmas.

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